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Cómo conseguir un hijo dependiente e irresponsable

Muchos de nuestros hijos crecen exigiendo, arrogantes e insatisfechos. Llega un momento en su vida (y hablo de niños pequeños de apenas 10 ó 11 años) que no tienen alicientes, ni inquietudes, ni desafíos. Sin darnos cuenta los estamos educando para que sean unos perfectos inútiles. ¡Cuidado con la sobreprotección!

¿Por qué? Porque han llevado una vida cómoda, una vida “burbuja”, irreal y sobreprotegida. No se trata de buscarles experiencias desagradables para que se curtan, pero sí se trata de  permitir  que aprendan del día a día, de las pequeñas dificultades y frustraciones; de favorecer que se fortalezca su carácter y se sientan seguros ante los desafíos normales, sin necesidad de depender de la protección o de la reafirmación de sus padres.

Conseguir un hijo dependiente e irresponsable es muy fácil. De hecho, muchos padres lo consiguen sin proponérselo. Sólo has de cumplir las siguientes pautas:

  • Justifica todos sus actos y echa la culpa a los demás o las circunstancias. Tu hijo siempre es una víctima inocente.
  • Protégele para que no sufra. Evita que se decepcione, que se frustre o se enfade; evítale el dolor de sufrir por los demás; evita que se caiga y así no tendrá que esforzarse en levantarse.
  • Trata de que no le falte nada. No es necesario que pase por las mismas carencias que has pasado tú. ¿Por qué tiene que prescindir de la Wii o del último modelo de ordenador si puedes permitírtelo?.
  • Razónale todo lo que le pides y nunca se te ocurra utilizar tu autoridad. Lo mejor para él es que obedezca porque quiere obedecer y lo cree justo y nunca porque se lo pide su padre/madre.
  • Sé el mejor amigo de tu hijo, así no tendrás que pelearte ni discutir con él; serás popular y te querrá mucho.
  • No le exijas demasiado no sea que se canse y se agobie. Baja tus expectativas para que pueda llegar a ellas sin esfuerzo.
  • Fomenta su autoestima “sea como sea”: disculpa lo que hace mal, alábale y halágale en cualquier circunstancia; así tendrá una alta autoestima, falsa pero alta.
  • Motívale a todas horas, hazle planes, búscale distracciones; organízale tú la vida para que no se aburra y sea muy, muy feliz.
  • Atiende todas sus demandas de ayuda: organiza su armario, prepárale su mochila, busca el libro que ha perdido, créete todo lo que dice cuando trae malas notas.
  • Organiza tu vida en torno a él: tu hijo es lo más importante y vives para que él sea feliz. ¡Sus problemas son los tuyos!.
  • No te enfrentes nunca a tu hijo, no le digas nunca “no” y así evitarás las luchas de poder. Si no quiere respetar las normas, dialoga con él y trata de convencerlo. Y si no lo consigues, piensa que no son tan importantes.

Si quieres ser amigo de tu hijo, espera a que éste sea adulto y sepa valorar lo que tú has sabido hacer como padre.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

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