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Cómo salir de casa por las mañanas… ¡sin llegar tarde! Consejos prácticos

Me considero una persona capaz: me defiendo en mi trabajo, llevo bastante al día los quehaceres domésticos, formo parte de diversas asociaciones del barrio y por lo general me definen como una persona dispuesta… ¿Cómo es posible entonces que todas las mañana sin excepción me colapse y no consiga salir de casa sin estar al borde de un ataque de nervios? Cuanta más prisa doy a mis hijos, más lentos funcionan. ¿Lo harán adrede? ¿Por qué se empeñan en amargarme las mañanas? ¿Habrá algún truco que no he sabido aplicar?
  • El estrés provoca más estrés. La única manera de cortar con el estrés matutino es tener más tiempo.
  • Piensa que es mucho mejor, tanto para ti como para tu hijo, dormir media hora menos, pero salir relajados de casa. Por la mañana, para afrontar bien el día, es importante hacer las cosas con tranquilidad, tener tiempo de saludaros, de preguntaros cómo habéis dormido, de tomar un desayuno, de preguntaros por el día que se presenta, etc.
  • Tu hijo necesita despertarse tranquilamente por las mañanas. Su paso del sueño a la vigilia es más lento y más delicado que el de los adultos y es importante que lo haga de una forma gradual, suave y cariñosa. Si tu hijo se despierta de una forma brusca, aunque haya dormido diez horas de un tirón, se despertará de mal humor y lloroso, como si no hubiera descansado.
  • Se pueden preparar los bocadillos de los niños el fin de semana y congelarlos ya hechos y envueltos, de manera que por la mañana sólo se tienen que sacar del frigorífico. Para la hora del recreo, el bocadillo ya se ha descongelado y está listo para comer.
  • También puede ser que tu hijo haga el remolón por las mañanas para llamar tu atención. Si sospechas que éste puede ser el caso de tu hijo, comprueba si estás pasando suficiente tiempo con él y que le estás dando la atención que él necesita. Si no es así, deberías buscar momentos y/o actividades para compartir con tu hijo.
  • ¿Has probado a crear una rutina «despertadora»? Acostúmbralos a despertarse con cosquillas, con música de su gusto o con un cariñoso masaje. ¿Por qué ha de ser siempre con el desagradable sonido del despertador? Hay niños que reaccionan mejor a la interacción humana que a la tecnológica.
  • Para los que se les pega el sueño en las sábanas y les cuesta despertar, proveeles de dos despertadores. Uno para despertarse cinco minutos antes de la hora «oficial» ( y darles tiempo para despertase paulatinamente)  y otro para despertarse totalmente y entender que ya ha pasado el tiempo y el momento de remolonear.

    Itziar Franco Ortiz
    Redacción

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