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Las verdaderas razones del fracaso escolar: consejos prácticos

¿Cómo se explica que uno de cada tres niños fracase en la escuela? ¿Tienen sentido las explicaciones que se dan sobre ello? ¿Es culpa del niño? ¿Quizá es que es menos inteligente que sus compañeros? ¿Es vago o rebelde? ¿O es fallo del sistema educativo? La mayor parte de los fracasos se debe a que esos niños tienen una pequeña disfunción por inmadurez del sistema nervioso central. Un problema que podría ser corregido si padres, profesores y autoridades no siguieran ignorándolo.

 

  • Aunque tu hijo ya sea mayor, proporciónale ocasiones para que gatee y se arrastre. Da igual la edad que tenga. Ambas actividades le permitirán conectar ambos hemisferios y favorecer su pleno desarrollo intelectual.
  • Deja a tu hijo que salte, se ensucie en la tierra, suba por los árboles, saboree y toque diferentes texturas y temperaturas, huela diferentes aromas…Ofrécele oportunidades para que experimente el medio ambiente a través de sus sentidos.
  • Háblale potenciando todo lo positivo que hay en él. Estos niños tienen una baja autoestima al no comprender el por qué de su fracaso en las pequeñas tareas cotidianas aún sabiendo como se deben de realizar correctamente y, además a menudo sus planes de actuación nunca salen como los planean. El grado de frustración consigo mismos les lleva a desvalorizarse y su carácter puede volverse violento e impredecible.
  • No le acuses de vago. Cuando se junta un esfuerzo sobrehumano para ellos junto con un interés desmedido por algo son capaces de realizar cosas nimias para nosotros pero extraordinarias para ellos. Pero eso no quiere decir que el mismo hecho sea realizable siempre y con el mismo éxito.
  • Al no tener los mismos recursos que otros niños, no intentes que realice tareas largas para él. Procura que trabaje en secuencias cortas con descansos intermedios que le permitan recuperaciones frecuentes.
  • NO LE ATOSIGUES. El estrés agrava el funcionamiento neurológico y el nivel de capacidad y destreza disminuyen, por lo que todos sus problemas se agravan.
  • Acude a un centro que traten estos problemas desde un enfoque causal neurológico y no sintomático.
  • Tu hijo no tiene problemas de comportamiento y actitud frente a las tareas escolares. Su problema es una carencia variada de redes y recursos neurológicos, que para solucionar los desafíos que se le presentan se ve obligado a hacer lo que se califica como un comportamiento anómalo. No pierdas de vista este concepto si quieres comprender a tu hijo y ayudarle realmente. Tu hijo no es “tonto”, ni “vago”… sencillamente tiene un problema neurológico que no se solucionará por más que le obligues a estudiar, por más que le grites o por más que le repitas 50 veces la misma orden con una actitud de desesperación.

 

Carlos Gardeta Oliveros
Institutos FAY

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