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“¡No digas mentiras!”. Consejos prácticos

“Papá, me han castigado en el colegio, pero yo no he hecho nada, ha sido Javier, que ha roto una ventana de clase con una piedra. Yo no he sido, te lo prometo”. Y tú te lo crees hasta que descubres que el autor fue él y que te estaba mintiendo. Las mentiras ocasionales no tienen por qué ser una preocupación, pero debemos estar alerta si se convierten en un hábito. En ese caso puede ser que nuestro hijo tenga baja autoestima e inseguridad.

 

  • Determinar qué tipo de mentira nos está diciendo y qué la está motivando.
  • Hablar con nuestro hijo explicándole la diferencia entre fantasía y realidad, y entre verdad y mentira.
  • Reaccionar con calma y paciencia, aunque mostrándonos severos ante el hecho de mentir.
  • Felicitarle cuando confiesa la verdad.
  • Favorecer la comunicación con nuestros hijos.
  • Demostrarle las ventajas de decir la verdad: siempre nos creeremos lo que dicen, les daremos más libertad porque sabemos que son responsables de sus actos, serán personas honestas en las que sus amigos, su familia y su entorno en general podrán confiar.

Elisenda Canals Solla
Psicóloga clínica

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