{"id":118,"date":"2013-07-17T07:11:31","date_gmt":"2013-07-17T07:11:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/?p=118"},"modified":"2014-03-04T09:28:10","modified_gmt":"2014-03-04T09:28:10","slug":"el-temperamento-del-bebe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.solohijos.com\/web\/el-temperamento-del-bebe\/","title":{"rendered":"El temperamento del beb\u00e9"},"content":{"rendered":"<h5>\u00a1Tan peque\u00f1o y con un temperamento tan marcado!\u00bb. La mayor\u00eda de los padres hemos pensado algo as\u00ed cuando nuestro beb\u00e9 se ha lanzado a llorar con todas sus fuerzas en mitad de la noche para reclamar su alimento o su chupete. Cuestionarnos si debemos o no responder a las demandas de nuestro beb\u00e9 de forma inmediata, si debemos cogerle a menudo en brazos y hasta qu\u00e9 punto nuestras respuestas a sus se\u00f1ales modelar\u00e1n esa herencia gen\u00e9tica con la que ha nacido, nos ayudar\u00e1 a determinar si todos los beb\u00e9s han de ser tan dormilones, tranquilos y tragones como el de nuestros vecinos.<\/h5>\n<blockquote><p>Recuerdo que era una verdadera delicia levantarme a las dos de la madrugada,<br \/>\ncuando el beb\u00e9 se despertaba para mamar, porque anhelaba mirarlo de nuevo<\/p><\/blockquote>\n<p><i>Margaret Drabble (del libro Sabidur\u00eda Materna de Beth Wilson)<\/i><\/p>\n<p>Este tierno comentario expresa lo que muchas madres y padres podemos haber sentido en los \u00edntimos, dulces y nocturnos momentos dedicados a alimentar a nuestro reci\u00e9n llegado beb\u00e9. Pero tambi\u00e9n podemos haber expresado cosas como: \u00ab\u00a1Oh no! \u00a1Ya se ha despertado otra vez! \u00a1Pero si s\u00f3lo hace media hora que se durmi\u00f3!\u00bb, o tal vez \u00ab\u00a1Este ni\u00f1o me tiene agotada, esta noche no he dormido ni tres horas seguidas!\u00bb.<\/p>\n<p>El nacimiento de un hijo llega acompa\u00f1ado de los consabidos comentarios, por lo com\u00fan bienintencionados, referentes a sus reci\u00e9n estrenados ritmos de sue\u00f1o y vigilia, alimentaci\u00f3n o respuesta a los est\u00edmulos. Son comentarios de familiares y amigos que dicen reconocer en nuestro v\u00e1stago los m\u00e1s remotos o cercanos antepasados reflejados en su temperamento: \u00abpues t\u00fa de peque\u00f1a eras igual de llorona que la nena\u00bb, o \u00ab\u00a1mira, pero si hace lo mismo que su padre cuando mamaba, se duerme cada cinco minutos con el pez\u00f3n en la boca!\u00bb.<\/p>\n<p>Tendemos a considerar que cada beb\u00e9 llega al mundo con un paquete que contiene su personalidad adulta y que \u00e9sta se ir\u00e1 manifestando a medida que el ni\u00f1o crezca. A los primeros indicios que tenemos de ella le llamamos temperamento, siendo \u00e9ste un componente de la personalidad, pero no la personalidad misma.<\/p>\n<p><b>El temperamento es la forma innata caracter\u00edstica en un individuo de experimentar de una manera total las relaciones con el medio social o de responder a ellas.<\/b> Pero que este temperamento &#8216;innato&#8217; sea heredado es algo que no est\u00e1 demostrado. Hay estudios que apuntan en esa direcci\u00f3n, pero son estudios realizados con beb\u00e9s de m\u00e1s de cuatro meses y en cuatro meses la interacci\u00f3n del reci\u00e9n nacido con el medio que le rodea ha tenido muchas oportunidades de modelar sus respuestas o sus inhibiciones.<\/p>\n<p>Solemos catalogar al beb\u00e9 de &#8216;dif\u00edcil&#8217; o &#8216;tranquilo&#8217; cuando su conducta se adapta m\u00e1s o menos a nuestros propios ritmos y modelos de vida. Pero lo que para nosotros es un ni\u00f1o dif\u00edcil puede significar algo diferente si miramos otras culturas. Por ejemplo, para los masai de Kenia un ni\u00f1o \u00abdif\u00edcil\u00bb es un ni\u00f1o con m\u00e1s probabilidades de sobrevivir en situaciones de necesidad dado que su mayor demanda de atenci\u00f3n con lloros y quejas repercutir\u00e1, con toda probabilidad, en m\u00e1s leche o m\u00e1s tiempo en brazos. Consecuentemente esta mayor atenci\u00f3n ayudar\u00e1 al beb\u00e9 a sobrevivir ( Marten de Vries, 1970).<\/p>\n<p><b>Los beb\u00e9s s\u00f3lo se comunican corporalmente: el llanto, la sonrisa, las expresiones de dolor o de alegr\u00eda, la tensi\u00f3n o relajaci\u00f3n corporal, responden al ambiente y demandan de \u00e9l la atenci\u00f3n necesaria para satisfacer sus m\u00e1s b\u00e1sicas necesidades, f\u00edsicas, psicol\u00f3gicas y emocionales.<\/b><\/p>\n<h5><b>La construcci\u00f3n de las emociones empieza en la cuna. <\/b><\/h5>\n<ul>\n<li>La frecuencia y rapidez con que un ni\u00f1o recibe respuesta a sus se\u00f1ales de desequilibrio (f\u00edsico o emocional) le informan del mundo que le rodea.<\/li>\n<li>Sabr\u00e1 si puede esperar respuesta con el primer llanto o si debe gritar como un cosaco para que le atiendan como necesita.<\/li>\n<li>Quiz\u00e1s parezca que adjudicamos de forma precoz criterios de juicio y de raz\u00f3n a un lactante, pero cada ni\u00f1o construye su comprensi\u00f3n del mundo y de \u00e9l mismo a trav\u00e9s del universo familiar en el que crece y se desarrolla.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En nuestra cultura occidental tendemos a pensar que coger muy a menudo al beb\u00e9 en brazos le har\u00e1 acostumbrarse, o que si duerme en nuestra cama crecer\u00e1 m\u00e1s dependiente y mal criado de lo aceptable. Por eso podemos o\u00edr c\u00f3mo se nos recomienda a los padres que cojamos poco a nuestro ni\u00f1o, o que le dejemos llorar un ratito para que aprenda a calmarse solo, incluso que le alimentemos seg\u00fan un horario fijo. <b>Tales recomendaciones obedecen a unos patrones de conducta que tal vez tienen m\u00e1s que ver con las necesidades y la disposici\u00f3n de los adultos que con las necesidades y demandas del beb\u00e9.<\/b><\/p>\n<p>Nueve meses son los que nuestro peque\u00f1o ha pasado meci\u00e9ndose pl\u00e1cidamente en un medio c\u00e1lido y reconfortante. Durante esas cuarenta o cuarenta y dos semanas no ha sentido ni una sola vez la punzada del hambre en su est\u00f3mago, o la soledad de la cuna, o el fr\u00edo en los pies. Pero su nacimiento marca el inicio de un universo nuevo regido por leyes nuevas que ahora s\u00ed ha de conocer y manejar. Para ello viene dotado de un arma de gran control: el llanto. Con \u00e9l expresa sus desajustes y logra enviar mensajes contundentes a quien pueda interesar: \u00a1Estoy aqu\u00ed y me siento solo!; \u00a1Estoy aqu\u00ed y tengo hambre!<\/p>\n<p><b>Poco a poco ir\u00e1 descubriendo que su sonrisa tambi\u00e9n despierta pasiones, as\u00ed empezar\u00e1 un intercambio de demandas y reacciones, seg\u00fan una qu\u00edmica cerebral propia, probablemente establecida gen\u00e9ticamente, que ir\u00e1 modelando la futura personalidad del ni\u00f1o en funci\u00f3n del ambiente en el que vive.<\/b><\/p>\n<p>Nuestra conducta con el beb\u00e9 constituye un sistema de retroalimentaci\u00f3n emocional en la que \u00e9ste percibe si hay sinton\u00eda y equilibrio en la relaci\u00f3n o si por el contrario hay desequilibrio y necesita un reajuste, el cual intentar\u00e1 lograr utilizando el llanto, la irritabilidad o el nerviosismo como se\u00f1ales de atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La sensibilidad del beb\u00e9 al estado emocional de qui\u00e9n lo cuida es enorme. La tranquilidad o nerviosismo con que es amamantado, el cari\u00f1o o frialdad con que es cogido en la noche cuando se despierta y llora, el tipo de juego y de di\u00e1logo que recibe durante los momentos de vigilia diurna, todas estas interacciones modelar\u00e1n al ni\u00f1o y le ayudar\u00e1n o no a adaptarse al medio. Unos padres emp\u00e1ticos ser\u00e1n capaces de percibir las necesidades f\u00edsicas y emocionales de su hijo respondiendo a ellas con la frecuencia que el beb\u00e9 marque, por que cada ni\u00f1o es diferente y, por tanto, sus necesidades y requerimientos ser\u00e1n tambi\u00e9n diferentes.<\/p>\n<p><b>Cuando el beb\u00e9 llora o gorgotea est\u00e1 comunicando una intenci\u00f3n, est\u00e1 informando sobre su estado interno y debemos responder a ello. Alzarlo en brazos, jugar con \u00e9l, hablarle, mecerlo, alimentarle con leche y mimos es lo que \u00e9l necesita. Est\u00e1 dise\u00f1ado biol\u00f3gicamente para ello.<\/b><\/p>\n<p>El v\u00ednculo madre-hijo (o padre-hijo) ha de ser muy estrecho para que la seguridad y confianza del ni\u00f1o en el ambiente se consolide. Probablemente cada ser humano nazca con una tendencia temperamental concreta, pero con toda seguridad podemos afirmar que la interacci\u00f3n con el ambiente determinar\u00e1 la consolidaci\u00f3n o desaparici\u00f3n de tales conductas temperamentales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><b>Carmen Herrera Garc\u00eda<\/b><br \/>\nProfesora de Educaci\u00f3n Infantil y Primaria<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><strong>Consejos pr\u00e1cticos relacionados con este art\u00edculo: <a title=\"El temperamento del beb\u00e9. Consejos pr\u00e1cticos\" href=\"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/el-temperamento-del-bebe-consejos-practicos\/\" target=\"_blank\">El temperamento del beb\u00e9. Consejos pr\u00e1cticos<\/a><\/strong><\/p>\n<div class='watch-action'><div class='watch-position align-left'><div class='action-like'><a class='lbg-style2 like-118 jlk' href='javascript:void(0)' data-task='like' data-post_id='118' data-nonce='ea74d0063d' rel='nofollow'><img class='wti-pixel' src='https:\/\/www.solohijos.com\/web\/wp-content\/plugins\/wti-like-post\/images\/pixel.gif' title='Like' \/><span class='lc-118 lc'>+26<\/span><\/a><\/div><\/div> <div class='status-118 status align-left'><\/div><\/div><div class='wti-clear'><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Tan peque\u00f1o y con un temperamento tan marcado!\u00bb. La mayor\u00eda de los padres hemos pensado algo as\u00ed cuando nuestro beb\u00e9 se ha lanzado a llorar con todas sus fuerzas en mitad de la noche para reclamar su alimento o su chupete. 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