{"id":4568,"date":"2013-01-29T13:24:38","date_gmt":"2013-01-29T13:24:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/?p=4568"},"modified":"2015-05-20T17:53:22","modified_gmt":"2015-05-20T17:53:22","slug":"las-rabietas-infantiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.solohijos.com\/web\/las-rabietas-infantiles\/","title":{"rendered":"Las rabietas infantiles"},"content":{"rendered":"<h5>Nuestro hijo se empieza a poner nervioso porque no consigue lo que quiere, y esa decepci\u00f3n, que no puede soportar, provoca un ataque contra todo y todos. Dicho ataque va acompa\u00f1ado de gritos, chillidos, insultos, golpes, llantos, pataletas y otras manifestaciones de rabia. Entender la rabieta de nuestro hijo es el primer paso para poder hacer algo contra ella. No hay que preocuparse excesivamente, pues entre los dos y los cuatro a\u00f1os se consideran una forma normal de expresi\u00f3n y pueden aparecer posteriormente en momentos de cambios o tensiones.<\/h5>\n<p>Si tu <strong>hijo<\/strong> tiene <strong>entre dos y cuatro a\u00f1os, las rabietas forman parte de su desarrollo normal<\/strong>. En esta edad, se est\u00e1 formando en el ni\u00f1o el sentimiento de <strong>identidad<\/strong> que busca reafirmarse. Quiere tocarlo todo, hacerlo todo y llegar a todas partes, pero sus propias limitaciones f\u00edsicas se lo impiden. Adem\u00e1s, a veces quiere pedir algo y no sabe c\u00f3mo hacerlo, le faltan las palabras. Su limitaci\u00f3n f\u00edsica y ling\u00fc\u00edstica no le permite conseguir lo que quiere y entonces surge la <strong>rabieta<\/strong>.<\/p>\n<p>Por otro lado, en numerosas ocasiones, <strong>los adultos no tenemos mas remedio que impedirle algunos <\/strong><strong>de sus prop\u00f3sitos o antojos<\/strong>. Nosotros, los <strong>padres<\/strong>, sabemos que hay un momento para cada cosa, pero \u00e9l todav\u00eda no lo ha aprendido. Su visi\u00f3n de futuro es muy limitada y piensa a corto plazo (ahora). Por eso, si no consigue lo que desea al instante, piensa que ya no lo podr\u00e1 conseguir nunca, se siente frustrado y monta en <strong>c\u00f3lera<\/strong>.<\/p>\n<p>Desea ser independiente, hacer las cosas a su manera y no como le pedimos los adultos. <strong>Es egoc\u00e9ntrico y piensa que el mundo gira a su alrededor, por eso su respuesta favorita es \u00abno\u00bb<\/strong>. Su tozudez e <strong>impulsividad<\/strong> le conducen a comportamientos explosivos, en los que pierde el <strong>control de s\u00ed mismo<\/strong> por cualquier motivo intrascendente.<\/p>\n<p>En general, <strong>la rabieta es un conflicto entre lo que el ni\u00f1o realmente desea, desde su necesidad de crecer <\/strong><strong>y lograr autonom\u00eda, y lo que de verdad puede conseguir <strong>o <\/strong>est\u00e1 obligado a hacer<\/strong>. Normalmente aparece ante una orden que los adultos le damos y que no le apetece <strong>obedecer<\/strong>, como \u00abl\u00e1vate las manos\u00bb o \u00abrecoge los juguetes que es hora de comer\u00bb. Pero tambi\u00e9n aparece cuando el <strong>ni\u00f1o<\/strong> pide algo y no se le concede en ese momento, por ejemplo, que le compremos un regalo o que le dejemos ir a casa de un amigo.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de alguna rabieta no indica, ni mucho menos, ning\u00fan tipo de preocupaci\u00f3n por su caracter o personalidad, porque lo corriente en estas edades es tener rabietas. Unos ni\u00f1os m\u00e1s y otros menos. La frecuencia estar\u00e1 en funci\u00f3n de su temperamento y de\u00a0 c\u00f3mo actuamos los adultos ante ellas.\u00a0 Son una expresi\u00f3n m\u00e1s que puede acompa\u00f1ar\u00a0 al crecimiento y al \u00a0 desarrollo de la <strong>personalidad<\/strong>.<\/p>\n<p>S\u00ed es importante intervenir para disminuir su frecuencia o intensidad y para que no se transforme en una forma habitual de comportarse. Lo aconsejable es <strong>actuar cuando se prevea que va a tener lugar una manifestaci\u00f3n de enfado o contrariedad por parte de nuestro hijo<\/strong> y que ir\u00e1 acompa\u00f1ada de los usuales gritos o gestos propios de este comportamiento.<\/p>\n<p>Algunos factores, que citamos a continuaci\u00f3n, nos pueden anticipar la posibilidad de que nuestro <strong>hijo<\/strong> estalle; si los tenemos en cuenta podemos intentar actuar en sinton\u00eda con ellos y, poco a poco, evitar que se desencadene la rabieta.<\/p>\n<ul style=\"list-style-type: square;\">\n<li><strong>La excitaci\u00f3n y el cansancio suelen ser malos amigos del cumplimiento y del razonamiento<\/strong>. Si nuestro <strong>hijo<\/strong> est\u00e1 demasiado alterado o cansado es mejor evitar abrumarle con exigencias o intentar razonar con \u00e9l porque, en esos momentos, no tendr\u00e1 la capacidad necesaria para enfrentarse a lo que se le pide. Siempre que sea posible, intentemos no forzar la situaci\u00f3n. Es mejor mantener un ambiente comprensivo que un ambiente excesivamente r\u00edgido.<\/li>\n<li><strong>Las tareas que exigen un esfuerzo mayor del habitual<\/strong> o que resultan excesivas para nuestro <strong>hijo<\/strong> pueden provocar un sentimiento de <strong>frustraci\u00f3n<\/strong> que se manifieste con una <strong>rabieta<\/strong>. Ante esta situaci\u00f3n, podemos ayudarle y colaborar con \u00e9l en la resoluci\u00f3n de dichas tareas o sustituirlas por otras m\u00e1s adecuadas a su capacidad de resoluci\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>Las novedades o los cambios suponen, por lo general, alteraciones de comportamiento<\/strong>. No es f\u00e1cil hacer frente a acontecimientos nuevos o inesperados y reaccionar adecuadamente, as\u00ed que no debemos extra\u00f1arnos si ponemos a nuestro hijo en esa situaci\u00f3n y se muestra tremendamente enojado. Si le explicamos a nuestro hijo lo que va a suceder y qu\u00e9 reacci\u00f3n o comportamiento por su parte son deseables, le estamos dando informaci\u00f3n, tiempo y pautas para que prepare una reacci\u00f3n adecuada.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 podemos hacer los padres para controlar la situaci\u00f3n sin perder la paciencia?<\/strong><br \/>\n<\/span><\/h4>\n<ul style=\"list-style-type: square;\">\n<li><strong>Evitar, con naturalidad situaciones, lugares o incluso personas que sabemos por experiencia que alteran a nuestro hijo.<\/strong> Por ejemplo, si\u00a0 cada vez que vamos a comprar con \u00e9l al supermercado nos monta una <strong>rabieta<\/strong>, podemos explicarle, con amabilidad pero con firmeza, que se ha de quedar en casa porque las \u00faltimas veces que ha ido al supermercado ha hecho una <strong>rabieta<\/strong>. Puede ser que la <strong>rabieta<\/strong> la <em>monte<\/em> entonces pero lo har\u00e1 en casa que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de controlar que en p\u00fablico. Evidentemente, <strong>nunca podremos cambiar de opini\u00f3n porque ha montado la rabieta<\/strong>.<\/li>\n<li><strong>No nos preocupemos por lo que pensar\u00e1n las personas que presencien la rabieta<\/strong>. Actuemos en consecuencia. Es un gran error hacer lo que pide para acabar r\u00e1pidamente con el espect\u00e1culo. En esos momentos debemos mantener el control porque eso le ayuda a \u00e9l a recuperarlo. No nos pongamos a su nivel. Nunca reaccionemos como \u00e9l y no le gritemos ni castiguemos y mucho menos burlarnos de \u00e9l. Funciona mejor ofrecerle calma, serenidad y mostrar cierta indiferencia.<\/li>\n<li><strong>A veces es suficiente distraerlo y dirigir su atenci\u00f3n hacia otra cosa<\/strong>. O darle una muestra de afecto, como una sonrisa, un abrazo o una caricia. Pero no pretendamos dialogar en ese momento con \u00e9l. Esperemos a que pase el mal momento y entonces expliqu\u00e9mosle que comprendemos el motivo de su enfado pero que hay otras maneras de pedir las cosas, independientemente de si es posible conseguirlas o no. Hag\u00e1mosle entender que, aunque nos disguste lo que ha hecho y nos entristezca, lo queremos much\u00edsimo.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Si nuestro hijo tiene m\u00e1s de cuatro a\u00f1os puede ser que est\u00e9 pasando por una etapa de cambios o tensiones y, por lo tanto, ser\u00eda l\u00f3gico que tuviera rabietas de vez en cuando. No nos alarmemos y tengamos paciencia, hasta que la situaci\u00f3n se estabilice. Si las rabietas contin\u00faan y se hacen cr\u00f3nicas ser\u00eda recomendable acudir a un especialista para evitar que se arraiguen en la personalidad del ni\u00f1o como una manera habitual de funcionar.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Consejos pr\u00e1cticos relacionados con este art\u00edculo: <a title=\"Las rabietas infantiles. Consejos pr\u00e1cticos.\" href=\"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/consejos-practicos\/\" target=\"_blank\">Las rabietas infantiles. Consejos pr\u00e1cticos.<\/a><\/p>\n<div class='watch-action'><div class='watch-position align-left'><div class='action-like'><a class='lbg-style2 like-4568 jlk' href='javascript:void(0)' data-task='like' data-post_id='4568' data-nonce='ea74d0063d' rel='nofollow'><img class='wti-pixel' src='https:\/\/www.solohijos.com\/web\/wp-content\/plugins\/wti-like-post\/images\/pixel.gif' title='Like' \/><span class='lc-4568 lc'>+28<\/span><\/a><\/div><\/div> <div class='status-4568 status align-left'><\/div><\/div><div class='wti-clear'><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro hijo se empieza a poner nervioso porque no consigue lo que quiere, y esa decepci\u00f3n, que no puede soportar, provoca un ataque contra todo y todos. Dicho ataque va acompa\u00f1ado de gritos, chillidos, insultos, golpes, llantos, pataletas y otras manifestaciones de rabia. 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