{"id":8737,"date":"2016-06-28T20:14:13","date_gmt":"2016-06-28T20:14:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/?p=8737"},"modified":"2019-08-02T08:22:48","modified_gmt":"2019-08-02T08:22:48","slug":"educar-en-la-intimidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.solohijos.com\/web\/educar-en-la-intimidad\/","title":{"rendered":"Educar en la intimidad"},"content":{"rendered":"<h5>No se puede educar a granel, al por mayor, en general; solo se puede educar en la intimidad: de persona a persona, de t\u00fa a t\u00fa, de un interior a otro. De la primera forma se adiestra, se instruye, se adoctrina; pero para educar hace falta una conexi\u00f3n personal que \u00fanicamente se establece cuando se abre la intimidad.<\/h5>\n<h3><span style=\"color: #0000ff;\">La intimidad: una puerta que se abre desde dentro<\/span><\/h3>\n<hr \/>\n<p>Por otra parte, hay que tener en cuenta que la puerta de la intimidad se abre desde dentro, no desde fuera, por lo que solo uno mismo puede abrirla a los dem\u00e1s. Raz\u00f3n por la cual, cuando se franquea desde fuera, siempre se produce cierta violencia, algo semejante a una invasi\u00f3n o un allanamiento de morada.<\/p>\n<p>La llave de esa puerta es el consentimiento; de otra forma, se fuerza la cerradura, se asalta la intimidad y, entonces, se pierde la confianza y, de resultas, se desvanece la posibilidad de educar.<br \/>\nPara educar, por tanto, hay que poder acceder a la intimidad del otro, a la vez que hay que respetarla. Si la tenemos vetada, poco podremos hacer; si la invadimos sin el consentimiento debido, ese poco se convierte en nada.<br \/>\nLos <strong>padres<\/strong> de hijos adolescentes saben bien que estos son muy celosos de su intimidad y que han de respetarla, que no pueden inmiscuirse donde no se les deja entrar so pena de que se corte ese fino hilo que los une con sus hijos. Muchos divorcios entre adultos y <strong>adolescentes<\/strong> tienen su origen en una desacertada irrupci\u00f3n en la intimidad de quienes la acaban de descubrir y la guardan celosamente, sobre todo ante sus <strong>padres<\/strong>.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #0000ff;\">\u00bfHasta qu\u00e9 punto debemos respetar la intimidad de nuestros hijos?<\/span><\/h3>\n<hr \/>\n<p>En varias ocasiones nos han preguntado hasta qu\u00e9 punto hay que respetar la intimidad de los <strong>hijos<\/strong>: si se pueden registrar bolsillos, carteras y m\u00f3viles, diarios, cuentas de correo, de Facebook o de cualquier otra red social, si es l\u00edcito someter a los <strong>hijos<\/strong> a controles peri\u00f3dicos\u2026<br \/>\nLa pregunta es pertinente porque no podemos educar desde el otro lado de la puerta, es decir, sin saber lo que est\u00e1 pasando dentro. Pero la respuesta no es sencilla: debemos saber compaginar el derecho que tienen nuestros <strong>hijos<\/strong> a guardar su intimidad y el deber de los <strong>padres<\/strong> a educarlos, el cual exige, por una parte, que tengamos acceso a ella y, por otra, que la sepamos respetar.<\/p>\n<p>Por supuesto, en caso de que tengamos sospechas de que nuestro <strong>hijo<\/strong> est\u00e1 en peligro (drogas, juego, acoso, delincuencia\u2026), deberemos traspasar por nuestra cuenta ese l\u00edmite aun a riesgo de que cambie la cerradura y nos d\u00e9 con la puerta en las narices. En su momento le explicaremos que no nos quedaba otro remedio y que lo hicimos movidos por el deber que tenemos de velar por su seguridad.<\/p>\n<p>De todas formas, lo m\u00e1s deseable es que nuestros <strong>hijos<\/strong> nos abran la puerta de su intimidad y nos dejen entrar. Para conseguirlo tenemos que aprender a llamar, sin caer en la pesada insistencia que lleva al de dentro a desconectar el timbre ni en el exceso de prudencia que puede convertirse en negligencia.<\/p>\n<p><strong>Saber llamar a la puerta de su intimidad es saber mantener el contacto con tacto, es decir, estar pendientes sin que se note, escuchar antes de hablar, estar siempre disponibles sin avasallar, y aceptar, querer, estar.<\/strong><\/p>\n<p>Pero <strong>educar en la intimidad<\/strong> no solo significa que es en la <strong>intimidad<\/strong> donde se educa, sino tambi\u00e9n que hay que educar la <strong>intimidad<\/strong>. Si no la hemos sabido respetar, probablemente obtendremos una aparente contradicci\u00f3n: que nuestros <strong>hijos<\/strong> nos cierren la puerta a calicanto a nosotros, sus <strong>padres<\/strong>, y que la dejen abierta de par en par a otros.<br \/>\nSi, en cambio, hemos sabido llamar, conseguiremos que ellos tambi\u00e9n la respeten (se respeten a s\u00ed mismos) y que no abran la puerta a cualquiera, a esos lobos feroces que se enharinan la pata y se cubren con pieles de cordero.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/sobre-solohijos\/autores\/carlos-goni-zubieta\/\">Carlos Go\u00f1i<\/a><\/strong> y <a href=\"http:\/\/www.solohijos.com\/web\/sobre-solohijos\/autores\/pilar-guembe-maneru\/\"><strong>Pilar Guembe<\/strong><\/a><br \/>\nAutores del blog <a href=\"http:\/\/blogs.aceprensa.com\/familiaactual\/\">familiaactual<\/a><\/p>\n<div class='watch-action'><div class='watch-position align-left'><div class='action-like'><a class='lbg-style2 like-8737 jlk' href='javascript:void(0)' data-task='like' data-post_id='8737' data-nonce='1da9aba888' rel='nofollow'><img class='wti-pixel' src='https:\/\/www.solohijos.com\/web\/wp-content\/plugins\/wti-like-post\/images\/pixel.gif' title='Like' \/><span class='lc-8737 lc'>+17<\/span><\/a><\/div><\/div> <div class='status-8737 status align-left'><\/div><\/div><div class='wti-clear'><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No se puede educar a granel, al por mayor, en general; solo se puede educar en la intimidad: de persona a persona, de t\u00fa a t\u00fa, de un interior a otro. 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