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¿Qué hago para no perder los nervios cuando mi hijo pierde los suyos?

Mi paciencia tiene un límite… ¿Cómo controlo mi ira cuando me siento muy enfadado con mi hijo?

¿Cómo retomo el control cuando estoy a punto de explotar con él?

Todos hemos experimentado esa sensación de llegar al límite de nuestra paciencia. La situación se va calentando…poco a poco se van subiendo los decibelios entre tu hijo y tú. Empieza por una tontería. Le explicas lo que ha ocurrido; tu hijo no reconoce el error e incluso te echa la culpa.

Te duele, le acusas; él se defiende y te ataca…y entonces haces lo mismo. Uno habla en un idioma racional y el otro emocional. Cada uno se justifica y nadie escucha a nadie. Acabas con un portazo, un descalificativo o castigándole y allí se acaba la conversación que, por cierto, nunca existió.

Vamos hacia atrás. Veamos cómo PREVENIR estas peleas estériles que acaban con estallidos de ira y ninguna solución, entorpeciendo y estropeando la comunicación entre padres e hijos.
Conocer el protocolo te permitirá desarrollar la paciencia hacía tu hijo.

Protocolo de actuación ante las situaciones desafiantes

Planificar conjuntamente en frío


En frío, antes de que se presente la ocasión problemática, reúnete con tu hijo con tranquilidad, sin prisas, preparando bien el escenario donde le vas a hablar.
Quiero hablar contigo de un tema que quizás a ti no te preocupe pero que es muy importante para mí. Mírame a los ojos, por favor; me gustaría que me prestaras toda tu atención.

Define el problema


Cada vez ocurre con más frecuencia que los dos nos enzarzamos en peleas muy dolorosas. Sé que te duele lo que te digo y, a veces, cómo te lo digo. Lo mismo pasa al revés. Los dos tenemos mucho genio y poca paciencia… Somos muy impulsivos y reaccionamos en el momento, por eso quiero buscar una estrategia en la que estemos los dos de acuerdo para que, cuando se vuelva a repetir, sepamos cómo actuar.

Dile cómo te sientes


Yo me siento francamente mal después de discutir contigo del modo cómo lo hacemos los dos y pienso que si no hacemos algo al respecto, esto no se solucionará solo y cada vez irá a peor. ¿Qué opinas tú?

Buscad juntos alternativas


He pensado en algunas estrategias que nos ayuden a prevenir nuestros “estallidos de ira” pero antes de decírtelas me interesa saber si tienes alguna idea al respecto.

Le animas a decir sus ideas y entre las suyas vas diciendo las tuyas. El objetivo es que os involucréis los dos con un protocolo preventivo, que sepáis cómo actuar cuando vais notando los síntomas de la ansiedad y la ira: aceleración de ritmo cardiaco, sofoco, dolor de estómago, sudor frio en las manos…

De esta manera, uno de los dos podrá recordar al otro el protocolo ayudando así a crear un distanciamiento físico y mental entre ambos para no reaccionar “en caliente”.

  • Frase condicionadora

    Mi propuesta es que cuando uno de los dos esté a punto de perder el control, el otro le avise de lo que va a pasar con una sencilla frase: “Estás calentando motores, mejor nos separamos”.
    Es una frase cariñosa para recordarnos que si entramos en la dinámica de siempre vamos a explotar. Los dos sabemos lo que ocurre cuando estallamos y no ponemos freno.
    Elije la frase que prefieras y la utilizaremos como fórmula para recordarnos mutuamente que debemos alejarnos físicamente uno del otro.

  • Utiliza la T de “tiempo/pausa”

    Si a pesar de eso no nos separamos por lo que sea, el que aún controle la situación deberá recordar al otro con el gesto de “tiempo” con las manos que estamos a punto de explotar. (Ver Utiliza la comunicación no verbal para no herir)

  • Pacto de silencio

    Si eso no es suficiente y ha sido imposible separarnos físicamente uno del otro, estallando uno de los dos, el otro avisará: “Has perdido el control, ahora no puedo perderlo yo también; no hablaré contigo hasta que te relajes”.
    El que controle ha de permanecer callado por más que escuche los improperios del otro, por más que escuche juicios y acusaciones, por más que le inste a hablar y responder. ¡La respuesta es el silencio!
    No estaremos ignorándonos sino poniendo los medios para no estallar. En esa situación límite, si el que controla un poco dice algo, es fácil que entonces salga toda la ira contenida.
    Se debe seguir el protocolo, sobre todo en estos momentos.

Llegar a un consenso


¿Qué opinas? ¿Tienes alguna estrategia diferente a esta que pueda servirnos? Si te parece bien este protocolo, ¿nos comprometemos los dos a seguirlo?

Este protocolo de actuación ante los conflictos, establecido en un escenario de control y de objetividad emocional, lejos del conflicto y con la involucración de los dos, os permitirá mantener “los nervios a raya” a uno de los dos cuando los conflictos se presenten. Y ya se sabe que no hay batalla si uno de los dos no quiere…

Es algo parecido al protocolo de urgencias en caso de incendio en cualquier edificio público. El “incendio” en vuestro caso es la ira o la pérdida de ésta. Conocer el reglamento de actuación permite que ese problema, aunque no desaparezca, se pueda gestionar en otro momento con una actitud muy diferente a la adoptada en el momento álgido del conflicto.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos.

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