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¿Te preocupan sus mentiras?

Si la consecuencia por decir la verdad es recibir un gran sermón con juicios de valor  y un enorme castigo, seguramente tu hijo evitará volverla a decir en situaciones posteriores. Así le “animas” a decir mentiras.
Para fomentar la sinceridad y la aceptación de consecuencias, cuando tu hijo sea valiente y diga la verdad ante un hecho negativo, reconóceselo.
Valora su sinceridad y su coraje. Esto no es incompatible con el hecho de que asuma las consecuencias de sus actos pero le reafirma en que, además de su conducta errónea, ha hecho algo positivo y le predispone a aprender de su error.

Puedes decirle algo similar a:

Has sido valiente al decir la verdad y te agradezco que lo hayas hecho. Esto dice mucho de ti y para mí es muy importante saber que puedo confiar en ti. Sin embargo, tu comportamiento ha sido xxx y es justo que…

Cada vez que mienta y “le pilles” trata de hacerle preguntas para que entienda que podría haber solucionado ese problema barajando otras alternativas:

  • ¿Qué es lo que querías conseguir? 
  • En lugar de lo que querías, ¿que has conseguido?
  • Y ahora, ¿te sientes tan contento como te imaginabas?
  • Y si te sientes mal, ¿no crees que podrías haberlo intentado de otra manera? 
  • ¿Cómo crees que te sentirías ahora si lo hubieras intentado de otra manera, aunque tampoco lo hubieras conseguido? ¿Igual que ahora, mejor o peor?
  • Si yo te engañara a ti para conseguir algo que quiero, ¿cómo te sentirías? 
  • ¿Qué crees que siento/pienso cuando tu me mientes?

El objetivo no es solo que no mienta sino que entienda que no es necesario mentir para conseguir su propósito.


Se trata de que desarrolle un pensamiento alternativo y desarrolle criterio ante los problemas.
Las mentiras de nuestros hijos nos pueden dar pie a hablar de búsqueda, planificación y logro de objetivos.
Ayudarles a prever consecuencias y desarrollar un pensamiento divergente.
A desarrollar en ellos conceptos tan abstractos como la sinceridad o el valor.
A hablar del error como oportunidad de mejora.
A establecer un principio de vida común a toda la familia, que desarrolle el sentimiento de pertenencia en todos sus miembros: “En esta casa decimos la verdad aunque nos cueste”

Cualquier conflicto o problema, con las preguntas estratégicas y los objetivos  definidos,  se convierte en una oportunidad para modificar el proceso de pensamiento de tu hijo.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

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