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5 malos usos que damos al Whatsapp del grupo de padres del colegio

Últimamente están apareciendo numerosas noticias que nos alertan sobre el mal uso que se está dando a los famosos “grupos de Whastapp de las madres y los padres de clase”.

Considero que este es un problema que la tecnología está amplificando pero en esencia estamos hablando de algo que viene de lejos y es necesario abordar: hay una brecha entre familia y escuela que motiva que las diferencias entre ambas instituciones no se aborden en los espacios y tiempo que corresponden y esto tiene unas consecuencias.

Hemos pasado de los corrillos a las puertas del cole a los corrillos en los grupos de Whatsapp con todo lo que esto supone. Seguimos haciendo un uso de un “doble lenguaje”: delante del profesor digo una cosa pero luego en el Whastapp

5 malos usos que damos al Whatsapp del grupo de padres del colegio.

Whatsapp es una herramienta fantástica que nos permite estar en contacto con las madres y los padres de los niños de la clase de nuestros hijos, algo que es una ventaja y de mucha utilidad para intercambiar información sobre reuniones, cumpleaños, trabajos en grupo, noticias del cole, etc. pero de este uso hemos pasado a otros que están generando problemas. Veamos los más destacados:

  1. Agendas.
    Hemos pasado a querer “controlar” absolutamente todo: tareas, deberes, respuestas de ejercicios, etc. Tal es así que son habituales los mensajes: “Mi hijo no tiene la agenda y no sabe qué ejercicios hay que hacer”. De hecho ya hay algún centro educativo que ha tenido que elaborar una circular en la que se apela a la responsabilidad de todos los padres en el uso de esta sistema de mensajería destacando que esto ayudará a sus hijos “aprender a ser más responsables y escuchar al profesor… en definitiva, a ser autónomos y a solucionar los problemas ellos mismos”.
    No debemos anticiparnos a todo y como padres hemos de trabajar para favorecer la autonomía de nuestros hijos. Les servirá de mucha ayuda para la vida: eduquemos en la responsabilidad para que aprendan a asumir sus propias responsabilidades, que no quede solo en la teoría.
  2. Críticas.
    Nos encontramos también con casos más preocupantes de madres y padres que se dedican a realizar una crítica (generalmente destructiva) sobre la labor del profesor: “pone excesivos deberes”, “no me gusta cómo trabaja con los niños”, “les pone pocas tareas para vacaciones con el tiempo que tienen”, etc. Lo que sea con tal de cuestionar la labor del docente. Pero no siempre es culpa de los padres proceder de este modo sino que se favorece desde algunos centros ya que los mismos mantienen sus puertas cerradas a todo lo que venga del exterior y las familias se encuentran con que no saben lo que ocurre allí ni se les deja participar. Es momento de derribar los muros y empezar a trabajar y educar e equipo.
    Pero estas críticas vertidas en el grupo no solo van dirigidas a los profesores sino también hacia otros padres y madres produciéndose enfrentamientos también entre ellos. Peor que los niños…
  3. Sembrar dudas.
    También existen madres y padres que se dedican a difundir rumores sobre el profesor creando confusión y malos entendidos: “a mí me han dicho…”, “me han contado que…”, “he oído que…”. Estos rumores se alimentan de la credibilidad que le da el resto del grupo. Hay quien busca ser escuchado y se inventa cualquier cosa para conseguirlo, no tiene vida propia y por eso vive de la historia de los demás.
  4. Solucionar problemas.
    Nos encontramos con padres y madres que pretenden solucionar sus problemas y diferencias con el profesor en el grupo: “a mi hijo no le hace caso”, “a mi hijo no le atiende”, etc. Esto crea mayor confusión e intoxica el ambiente del grupo. Si realmente considera que esto es así lo que debe hacer es ir directamente a hablarlo con el profesor en el centro.
  5. Subgrupos o grupos alternativos.
    Algo que está ocurriendo es la creación de varios subgrupos o grupos alternativos dentro del mismo grupo en función de las afinidades o distanciamientos entre algunos padres miembros del grupo. Esto les permite compartir algunas cosas sin que el resto se enteren.

Como puedes comprobar, el problema no está en la herramienta sino en el mal uso que estamos dando a la misma y ahí es donde debemos empezar a trabajar desde ya mismo con las familias.
¿Cómo no queremos encontrarnos después con problemas y líos de Whatsapp con los alumnos si son un reflejo de lo que hacen sus mayores?

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Óscar González
Autor del libro Familia y Escuela, Escuela y Familia

 

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