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Deberes, ¿sí o no?

Pensar en un colegio sin deberes es como imaginarse un jardín sin plantas. Aunque en este caso, serían cactus. Los deberes son, eso parece ser, consustanciales al colegio, y resulta difícil imaginar que el sistema de enseñanza en España pueda mantenerse sin ellos. Son necesarios. Creo que falta audacia para comprobar qué pasa si no se mandan deberes.

John Taylor Gatto, escogido consecutivamente mejor profesor del estado de Nueva York y mejor profesor de la ciudad de Nueva York a principios de la década de los 90 (tras más de 35 años de servicio docente) decía que los deberes son el medio que utiliza el sistema de enseñanza (él se refería al suyo, al estadounidense, pero creo que podemos trasladarlo también al nuestro) para invadir la intimidad de los niños incluso en sus hogares.

Al comienzo de la escolarización obligatoria (primero y segundo de enseñanza primaria), se suele argumentar que los deberes sirven para crear hábito de estudio. El argumento es bueno, pero se deshace como un azucarillo en agua caliente cuando los chicos llegan a los cursos en los que deben tener tiempo para estudiar (a partir de tercero), y siguen teniendo deberes.

En la enseñanza secundaria obligatoria . E.S.O.  deberían tener mucho tiempo para estudiar pero siguen teniendo deberes. Así que esa explicación inicial, sirven para crear hábito, se demuestra falsa y se constata que los deberes son un fin en sí mismo.

Objeciones
Quita el tiempo a los niños, tiempo que necesitan principalmente para dos cosas:
  • Estudiar. La mayor parte de los chavales creen que lo único que deben hacer en casa al llegar del cole son los deberes, y claro, después de seis horas lectivas más un rato de deberes (entre 20 minutos y más de dos horas, según el curso, el colegio y la capacidad del chaval) ¿quién piensa en ponerse a estudiar?
  • Jugar. Hoy ya sabemos que jugar no es un simple pasatiempo. Es una de las actividades más necesarias de los niños para tener un desarrollo sano y equilibrado.
  • No tiene en cuenta las diferencias individuales. Nunca he visto un profesor que personalice los deberes que deben hacer sus alumnos. Es café para todos. Cierto es que no hay un profesor que desconozca que entre sus alumnos los hay muy rápidos y los hay muy lentos, los hay que han entendido todo a la primera y los hay que se van de clase sin haberse enterado de nada. Los primeros no tienen problema. Mi preocupación, como siempre, son los últimos.
Y los padres, ¿qué podemos hacer en esta situación?

Obviaré los consejos típicos de facilitarles un espacio adecuado, un horario estable., etc. Por no alargarme iré a los consejos que NO se suelen dar:

  • Si tu hijo puede hacer los deberes solo, déjale volar, pero si a tu hijo le cuesta, ayúdale.
  • Una de las batallas más frecuentes en las que me veo sumergido es en tener que argumentar que el niño que necesita ayuda DEBE recibirla.
    Son muchos los profesores que insisten en que el niño debe hacer los deberes solito. Eso es fenomenal cuando el niño tiene las habilidades suficientes, pero son decenas las madres que me dicen él solo puede estarse más de dos horas, pero si yo estoy con él en 45 minutos hemos terminado. ¡Pues eso! Ayúdale. En 20 años no he visto a un solo niño que, pudiendo quitarse a su padre o a su madre de encima no le haya dado con la puerta en las narices. Si tu hijo te necesita, ayúdale.
  • Nunca permitas que tu hijo vea la televisión (o juegue con cualquier tipo de pantalla) antes de hacer los deberes. Mucho menos que tenga el ordenador encendido mientras los hace. La televisión provoca la desconexión de la corteza prefrontal (área pensante del cerebro) del resto del encéfalo y dificulta muchísimo que el niño después se pueda concentrar.
  • Deja los deberes para el final. Primero debe estudiar. Lo habitual es hacerlo al revés, pero cuando llega el momento de estudiar, los chicos están ya agotados. Los deberes, en cambio, suelen ser mecánicos y es más fácil de realizar a pesar del cansancio.
  • Si tu hijo no apunta los deberes, pide que algún compañero aventajado le revise la agenda al final del día y la firme para que sepas que tienes toda la información necesaria para hacer bien los deberes. Algunos colegios lo hacen de motu propio, otros en cambio consideran que es quitar responsabilidad al niño, así no aprenderá, y lo único que consiguen es que el niño fracase responsablemente. Si este es tu caso, insiste. Te ahorrarás muchas llamadas de teléfono a ese mismo compañero para preguntarle qué deberes tiene.

En definitiva, espero que llegará el día en que los deberes sean cosa del pasado, de nuestros tiempos pero mientras tanto hagamos de la debilidad virtud e intentemos que se conviertan en una herramienta que realmente ayude a nuestros hijos a aprender y no solo a cubrir el expediente.

Ignacio calderón
Director del Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía Aplicadas (INPA)

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