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Higiene mental también para nuestros hijos

Debemos incorporar ciertos hábitos para conseguir una adecuada higiene mental. Al igual que cuidamos nuestro cuerpo con una dieta equilibrada o realizando ejercicio, también es esencial fortalecernos mentalmente.
Aprender a erradicar profecías autocumplidas, sentimientos que nos dañan, malos augurios, una ineficaz auto-compasión, lamentos y quejas interminables que sólo nos llevarán a bucles y espirales difíciles de escapar.
Nuestra manera de pensar incide directamente en nuestros hijos

Nuestro sistema de creencias, la forma de procesar los sucesos que nos acontecen y la manera de pensar determinan en última instancia no sólo nuestra identidad, sino también nuestras circunstancias al mismo tiempo que inciden en aquellos con quiénes nos relacionamos.
Los sucesos externos suelen ser reflejo de nuestros procesos internos. No todo es casualidad, azar ni nuestro destino depende de la ansiada suerte; más peso tiene la causalidad de nuestros propios actos.

 ¿Por qué pudiendo estar bien nos empeñamos en estar mal?

Es cierto que el sufrimiento nos acompaña como una sombra desde que nacemos. Un determinado sufrimiento, ajeno a nosotros, del que nadie nos libra. Pero de la misma forma, existe el goce, la alegría y la ilusión.
Está en nuestra mano potenciarlos. Debemos hacerlo sin descanso. Aunque no alcancemos a erradicar o domar al sufrimiento, busquemos integrarlo, suavizarlo de la mejor forma posible en nuestra existencia.

Cuatro objetivos educativos que no has de perder de vista:

Para que nuestros hijos tengan una sana y equilibrada higiene mental desde pequeños es necesario que les eduques:

  • En el autodominio, habilidades sociales y empatía, entendiendo que tan importante como el Yo es el Tú.
  • Para pasar del “me apetece” al “debo. Rechazar los pensamientos y actitudes negativas, salvaguardar sus espacios de intimidad y brindarles momentos irrepetibles que en un futuro les proporcionen seguridad emocional.
  • Para que la voluntad embride los deseos y no que éstos absorban nuestro más preciado bien, la libertad. Somos artistas de nosotros mismos y responsables de la personalidad que esculpimos.
  • Para que sean inteligentemente optimistas, adultos que el día de mañana enfaticen los aspectos positivos (sin ignorar los negativos) para usarlos a su favor.
Cómo trasmitir la higiene mental a nuestros hijos
  • La higiene mental vendrá de la mano de un buen desarrollo emocional; los sentimientos son educables y deben serlo, pues son los que nos impulsan a actuar. Deberemos formar a nuestros hijos en las virtudes humanas para incentivar la ética personal. Desarrollemos la capacidad de espera, su sensibilidad, paciencia, autocontrol, saber perdonar y perdonarse.
  • Enséñale a gestionar las emociones. Es importante ser disciplinado en el pensar y sentir, hacer un balance al acostarnos de cómo ha trascurrido nuestro día.
  • Para trasmitir higiene mental a nuestros hijos, primero debemos tenerla nosotros. Para ello, avancemos en las ideas, enriquezcámonos, autoeduquémonos, actuemos.
  • Evitemos el miedo a los miedos, a lo desconocido. Abramos tantas puertas como el mundo nos ofrezca. Son muchas las posibilidades, ¿por qué quedarnos con unas pocas? No les cerremos a los niños aquellas desconocidas por querer protegerles.
  • Es esencial que eduques a tu hijo en la importancia de la palabra. Deben aprender a comunicarse con los otros de una manera clara y precisa.
  • Potencia sus procesos reflexivos, para que tomen conciencia de sí mismos y así puedan controlar sus conductas.
  • Dejemos que jueguen, que aprendan, que cooperen con sus iguales, que se atengan a las normas. No son nuestras marionetas, deben adquirir su autonomía, equivocarse, enfrentarse, conformar su carácter.
  • Los niños precisan (como los adultos) de seguridad, cariño, vínculo, autonomía y estimulación desde sus primeros días. Hay que enseñarles a ser fuertes (que no duros), deben afrontar las adversidades que les deparará el día de mañana, siendo flexibles y equilibrados.
  • Es fundamental la sonrisa, para ello, démosles motivos.

 

Javier Urra
Psicólogo y pedagogo
Autor del libro Mapa sentimental 

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