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¿Por qué es fundamental el arrastre? Consejos prácticos

Como ya sabes, el desarrollo cerebral e intelectual de tu pequeño depende en gran medida, de la cantidad y calidad de los estímulos que reciba. Así pues, el desarrollo de su inteligencia está vinculado también, de forma determinante, al ejercicio de las funciones motrices del cerebro (arrastre, gateo, caminar…). Es absolutamente necesario que el pequeño se ponga en marcha desde que nace ya que es muy importante afrontar y ejercitar dos etapas fundamentales, el arrastre y el gateo, siguiendo los pasos adecuados.
  • Para facilitarle el movimiento de arrastre, podemos ponerlo sobre una superficie plana y dura, que permita que sus movimientos, al principio reflejos, se vayan coordinando de forma consciente, y consiga el desplazamiento.
  • Las oportunidades de arrastre deben ser frecuentes y cortas, respaldadas siempre por vuestras palabras de ánimo y caricias que premien el esfuerzo que el bebé realiza.
  • Durante los primeros meses al bebé también le gusta estar boca arriba (posición supina) para contemplar su entorno, mover brazos y piernas de manera descoordinada y jugar con sus manitas y pies. En esta posición podemos aprovechar para enseñarle algunos ejercicios previos que pueden ayudarle a arrastrarse mejor. Por ejemplo, girar sobre sí mismo y pasar de boca arriba a boca a bajo y viceversa. Esto le ayudará a desarrollar su equilibrio, obtener estabilidad en sus movimientos y también a cambiar de posición de manera voluntaria.
  • Hazle pedalear. Coloca al bebé boca arriba y sitúa las palmas de tus manos en las plantas de sus pies. Ya verás como empezará a extender y doblar las piernas rítmicamente. Entonces, presiónale los pies de manera alternativa lo suficiente para que ejerza una fuerza para rechazar tu mano. Derecho, izquierdo, derecho, izquierdo… como ir en bicicleta.
  • Para conseguir desarrollar su musculatura abdominal, esencial para coordinar los movimientos de las piernas, haz un ejercicio muy simple que a tu bebé le encantará. Ponlo tumbado boca arriba encima de tus piernas. Cógelo por las manos y tira de ellas suavemente, de manera que vaya levantando el tronco hasta que se quede sentado frente a ti. Ya verás como, a la vez, levanta las piernas. Esta posición en “V” es lo que fortalece sus pequeñas abdominales. Repítelo varias veces al día.
  • Coloca a tu bebé boca abajo y pon su juguete preferido delante de él pero a una altura que le obligue a estirar un brazo mientras se apoya en el otro. Cambia el objeto de posición para que estire y ejercite los dos bracitos alternativamente.
  • No dudes ni un momento en estar con tu bebé estirado en el suelo. Háblale, muévete, arrástrate delante de él y, sobre todo, hazle pasar un buen rato. No hay mejor motivación para un niño que jugar con sus padres y ver que ellos también disfrutan.
  • Para estimular el arrastre es importante que tu bebé esté cómodo. No le pongas demasiada ropa, con el pañal y una camiseta es necesario. Es recomendable que los codos, antebrazos, rodillas y pies están al aire, para facilitar el movimiento. Aumenta la temperatura ambiente para evitar que tenga frío.
  • Las condiciones favorables son: suelo plano y duro que no le ofrezca mucha resistencia en un inicio ni que resbale demasiado (madera, hule, espuma dura). Es importante que esté limpio, seguro (sin obstáculos, enchufes, etc.) y que sea liso.
  • Cuando el niño intenta arrastrase moviendo el brazo y la pierna del mismo lado, gira en círculo sobre si mismo y no avanza. Esta situación es normal en un principio. Para ayudarle puedes construir con distintos objetos una pista en línea recta que le obligue a moverse y avanzar en una sola dirección. Ponle objetos atractivos frente a él a cierta distancia para motivarlo pero no fuera de su alcance pues se desentendería de ello.
  • Puedes ponerle zapatos con suela gruesa de goma para que le sirvan de punto de apoyo y se agarre bien al suelo para impulsarse.
  • A menudo tenemos que ayudarles apoyando nuestras manos en las plantas de sus pies para que las usen de punto de apoyo pues con sus movimientos reflejos no tocan el suelo y no pueden avanzar.
  • Si podéis estar los dos progenitores en el suelo jugando con él aprovechar a enseñarle a avanzar en patrón cruzado estirándole la mano derecha y flexionando la pierna izquierda, y luego la mano izquierda y la pierna derecha a lo largo de varios metros. Es importante hacer este ejercicio cuando el niño ya se desplaza flexionando sus dos brazos a la vez y luego sus dos piernas a la vez.
  • Si a pesar de todo no conseguimos que avance, es interesante situar al bebé en una pista o tablón grueso con cierta inclinación. Esto hará que la propia gravedad le obligue a avanzar sus manos alternativamente para mantener la estabilidad y equilibrio. Sus piernas se moverán compensando y equilibrando el avance hasta llegar al final de la pista. Poco a poco aprenderá que arrastrarse es muy divertido.

Mª Ángeles García Morán
Licenciada en Psicología Infantil y especialista en Estimulación Temprana

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