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Cualquier persona puede mejorar su inteligencia. ¡Tus hijos los primeros!

Basada en la teoría de la plasticidad cerebral, en el teoría constructivista de Piaget, en los aportes de la psicología cognitiva y la teoría humanista del aprendizaje, la Modificabilidad Cognitiva Estructural (MCE) concibe al ser humano como susceptible a cambios significativos a lo largo de su vida; capaz de aprender y crecer cognitivamente pero sobre todo capaz de modificar y crear nuevas estructuras de pensamiento.

La teoría del profesor Reuven Feuerstein defiende que  la inteligencia no está determinada por la genética sino que es una capacidad dinámica que, expuesta a los estímulos adecuados y a la intervención de un buen mediador, puede mejorar y crecer. De ahí la importancia de ofrecer a nuestros hijos lo que Feuerstein llama Experiencias de Aprendizaje Mediado. 

Estas experiencias estimulan el desarrollo de unas capacidades y no otras en nuestros hijos, desarrollan unas habilidades cognitivas y no otras. Hacen que, en definitiva, nuestros hijos hagan con su proceso de pensamiento un recorrido u otro.

Me gusta comparar a nuestros hijos con un violín. Un buen mediador ve un stradivarius en ellos. Sabe que cambiando las cerdas del arco o pasando una buena resina por ellas, afinando su cuerdas, cambiando las clavijas o los afinadores…estarán listos para tocar cualquier pieza, por más complicada que esta sea. Un mediador sin visión trascendente, sin un objetivo claro, solo ve un viejo violín, sin posibilidades, y tan solo sacará de él un mediocre sonido apagado y desentonado.

Investigadores de la Universidad de Princeton demostraron que el crecimiento de las células cerebrales depende de tres factores: los estímulos que el niño recibe de su entorno, las experiencias de aprendizaje y los bajos niveles de estrés.

¿Quién puede ser un buen mediador?


Tú, como padre y madre, eres la persona más influyente en la vida de tu hijo: ahora, en la infancia y en la adolescencia, aunque estos últimos te lo pongan difícil. Tú le conoces mejor que nadie. Tú pasas mucho tiempo con él. Tú tienes más oportunidades que nadie de ofrecer a tu hijo experiencias de aprendizaje mediado, enriquecedoras y trascendentes, que le ayuden a desarrollar un pensamiento reflexivo.

No hace falta ser pedagogo ni psicólogo ni ningún gran profesional de la educación para ayudar a tu hijo a desarrollar su inteligencia. Solo se necesita convertirse en un buen mediador.

¿Qué hace un buen mediador?


Un mediador es un intermediario entre el niño y su entorno, una persona que conscientemente se interpone entre la interacción del niño con el mundo para crear una experiencia de aprendizaje. ¿Cuál es su función?

  • Hacer preguntas que produzcan desafío cognitivo
  • Generar dudas que motiven al niño o adolescente a comprender o resolver problemas.
  • Le ayuda a  focalizar su atención, no sólo hacía  el estímulo seleccionado sino hacia las relaciones entre éste y otros estímulos.
  • Le ayuda a anticipar resultados
  • Facilita la interiorización de conocimientos y su generalización a diversos contextos.
  • Estimula la cooperación en el aprendizaje
  • Ayuda a que asuman sus errores y busquen alternativas

¿Por qué debes aprender a mediar con tus hijos?


Porque con la mediación ayudas a tus hijos a desarrollar la flexibilidad y el pensamiento reflexivo. Porque desarrollas en ellos la metacognición: la capacidad de participar en su proceso de aprendizaje, involucrándolos en su cambio. Porque les facilitas una amplia gama de estrategias cognitivas y procesos de pensamiento que desembocarán en un aprendizaje autónomo. Porque les das las herramientas para atreverse, para descubrir, para equivocarse y seguir adelante.

¿Podemos mediar con todos nuestros hijos, aunque tengan problemas asociados?


Todos los niños pueden ser mediados. ¡TODOS! No importan si tienen TDAH o Síndrome de Down. Si tienen problemas de aprendizaje o retraso madurativo. No importa su etiología, ni sus características genéticas, ni el nivel sociocultural al que pertenezcan, ni la edad… Cualquier persona que quiera mejorar su inteligencia debe ser mediada.

¿Qué podemos mediar?


Mediamos su pasión, su motivación, su implicación en el aprendizaje. El significado y la trascendencia que dan a lo aprendido.  Mediamos su autoestima o su sentimiento de competencia. Podemos mediar su regulación y control del comportamiento. Su capacidad de focalización. Su individualización  y diferenciación psicológica: que se sientan únicos y especiales. Podemos mediar para que busquen, planifiquen y logren sus objetivos. Mediar su capacidad y necesidad de atreverse con los desafíos.  Mediar su optimismo, la permanencia o no a un grupo o su papel en la familia…

Podemos mediar con silencios. Con preguntas. Con películas o incluso con un buen cuento. A través de sus amigos. Mediamos con miradas. Mediamos solo cuando nos aseguramos que nuestro hijo se involucre en la actividad y la dote de significado y trascendencia.

¿Dónde puedo aprender a mediar con mi hijo?


Desafortunadamente, no siempre sabemos mediar ni hay mediación en nuestras intervenciones educativas. Cada día desperdiciamos cantidad de oportunidades de incidir en nuestros hijos y crear en ellos modificabilidad: a veces no vemos la oportunidad; otras, no sabemos cómo hacerlo. En muchas ocasiones existe el estímulo pero, sin mediación, no hay cambio. Igual que les entra el estímulo les vuelve a salir.
La calidad de la Experiencia de Aprendizaje Mediado (EAM) es la que hace que el esquema de un niño cambie y sea flexible. Por ejemplo, una película puede crear o no modificabilidad cognitiva en tu hijo, dependiendo si ha habido mediación o no.

Solohijos.com ofrece talleres individuales y/o grupales sobre mediación y otros temas, así como un servicio de consultoría educativa. Si quieres aprender a mediar con tu hijo, desarrollando y fortaleciendo sus habilidades cognitivas,  participa en nuestros talleres.  Puedes contactar con nosotros a través de desarrollocognitivo@solohijos.com

La inteligencia es un proceso dinámico que se desarrolla, cambia y, por medio de intervenciones oportunas, puede mejorar y crecer.
¡La inteligencia se puede enseñar!

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

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