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Comenzamos el curso. Primera reunión familiar

Nuevo curso, tabulam rasam. Empiezas desde cero: con nuevas ilusiones y con nuevos objetivos. Este año ha de ser mejor que el anterior. Todos en tu familia sois un año más maduros, más expertos y más sabios. Es el momento de prepararse para sacar el máximo jugo a este nuevo curso, para intentar que tanto vuestros hijos como vosotros lo disfrutéis en lugar de sufrirlo.

Es básico establecer al inicio del curso una estrategia que contemple los puntos más importantes en los que se asentará la trayectoria familiar: normas, consecuencias, maneras aceptables de comunicación, reparto de tareas, actividades extraescolares, etc. Sin una estrategia previa, el hilo conductor de todo un año queda debilitado y ondea en función del cansancio familiar.

¿Qué puntos se deben tratar en la primera reunión familiar del nuevo año escolar?

Las reuniones familiares son imprescindibles al inicio del nuevo año escolar. Cada año nuestra familia crece, madura y evoluciona (y no solo nuestros hijos). Las normas, los hábitos y las maneras de enfrentarse a los problemas cambian. O deberían de cambiar. Un niño de 12 años no es el mismo que a los 13 años; tu hijo a los dos años no necesita las mismas cosas que necesitaba hace tan solo un año.
La reunión familiar se convierte así en un asunto imprescindible donde padres e hijos escriben el plan estratégico que trazará las líneas de comportamiento de la familia durante el resto de año.
En la primera reunión del año escolar es importante reflexionar sobre la evolución del curso pasado, centrándose en todos aquellos puntos que no funcionaron en su momento.

Os proponemos que tratéis los siguientes temas:
Normas de convivencia

¿Recibe mi pareja la suficiente ayuda por mi parte? ¿Estoy suficientemente involucrado en el trabajo de la casa? ¿Demasiadas peleas entre hermanos? ¿Luchas de poder a todas horas? ¿Agresividad verbal? ¿Lloriquean y se quejan por todo sin intentar resolver los problemas? ¿Habéis llegado tarde sistemáticamente al colegio por las mañanas? ¿Estás seguro que les dedicas el tiempo suficiente? Quizás tu autoridad necesita ser replanteada.
Si por un oído le entra lo que le dices y por otro le sale, es posible que necesites cambiar la manera de comunicarte con tu hijo. Quizás no has encontrado la manera de conectar con él. ¿Estás dispuesto a asumir de nuevo todas las parcelas o crees que puedes debes delegar alguna de ellas? ¿La comunicación de tu familia sirve para acercaros o os separa y hiere?
Pon freno a una convivencia difícil e individualista donde cada uno hace su vida. Establece unas normas y unas consecuencias que os permitan actuar siempre sabiendo qué se espera de vosotros. Habrá normas que se mantendrán actualizadas pero otras tendrás que cambiarse por quedar obsoletas o por ser ineficaces.

Hora de ir a dormir

Si tu hijo ha rendido poco en el colegio, si se dormía por las mañanas en clase y se mostraba agresivo, ¿no puede ser porque ha ido durante el curso pasado corto de sueño? Es necesario que le des a este punto la importancia que tiene. La falta de sueño acarrea no solo bajo rendimiento escolar sino también problemas de comportamiento. Controla las horas que duerme tu hijo y deja clara la normativa que rige la hora de ir a dormir. Pon un freno drástico al desorden a la hora de dormir.

Estudio y deberes en casa

¿Crees que este año pasado ha fallado la organización del trabajo escolar en casa? ¿Le has dedicado la atención que tu hijo necesitaba o quizás le has prestado más atención de la necesaria? ¿Tu hijo tiene un sitio de trabajo adecuado, sin distracciones, silencioso, con la luz adecuada? ¿Tiene un horario de trabajo, una rutina establecida que le permita saber en cada momento lo que debe hacer sin necesidad de tu ayuda? ¿Cuál es el mayor problema a la hora de hacer los deberes? Piensa en todos estos factores y pregúntale a tu hijo qué cree que falló el año pasado y que necesitaría este año para ser más eficaz. Escúchale y buscad soluciones juntos.

Stop al desorden alimenticio en la cocina

¿Abren la nevera a cualquier hora y comen lo que les apetece? ¿No hay un horario establecido de comidas? ¿Cocinas sus alimentos preferidos para no enfrentarte a sus quejas? ¿Todavía no saben comportarse en la mesa? Este año ponte como objetivo acabar con los hábitos tóxicos en la cocina. Hay que comer variado y equilibrado. Anímales a que te den sugerencias, a que participen en la elección del menú y en su elaboración. Proponles comidas divertidas. Negocia con ellos pero no transijas con lo importante. Un consejo: mientras se come, la tele se apaga.

Colaboración en casa

Todos, hasta el más pequeño de la familia, pueden y deben colaborar en casa. Establece acuerdos entre todos y adjudica tareas a todos los miembros de la familia. Intenta respetar los gustos y habilidades de cada uno. Establece unas rotaciones para que todos sepan “hacer de todo”. La familia es un equipo: ¡mentalízalos!

Pagas semanales

Quizás haya llegado el momento de dar a tu hijo una paga semanal, quincenal o mensual para que aprenda a administrar su dinero. Aclara qué es lo que corre de su cuenta y de la tuya. Y si ya se la dabas, actualízala si lo crees necesario. Si no ha hecho buen uso de su dinero durante todo el año pasado es un buen momento para hablar de ello y llegar a un nuevo acuerdo.

Uso de la televisión, ordenadores y juegos electrónicos

Si el año pasado este fue tu punto débil, reacciona y pon freno a mal uso y abuso de esta tecnología. Evita problemas estableciendo clarísimamente un horario y unas normas de uso. Aclara con tus hijos qué programas de la televisión son los qué pueden ver, cuándo y cómo podrán utilizar los ordenadores, cuánto tiempo pueden estar conectados a la red y cuáles serán las consecuencias de infringir las normas. Recuerda que todos debéis ser flexibles pero que tú eres el adulto y sabes lo adictiva que es esta tecnología.

Uso del teléfono móvil

¿Es el momento de darle por primera vez un móvil a tu hijo? ¿Se han respetado las normas de uso del móvil?  ¿Recuerdas el gasto y la pérdida de tiempo que os ha supuesto a todos el mal uso que tu hijo ha hecho del móvil? Establece con tus hijos una normativa de uso y asegúrate de que es entendida y aceptada por todos. Y un consejo: el viejo móvil del año pasado sigue siendo operativo.

Actividades extraescolares

Aquí tienen mucho que decir tus hijos. Escúchalos abiertamente. Las actividades extraescolares no han de suponer un motivo de estrés para tus hijos. No les obligues a repetir aquella actividad que tanto odiaban el curso pasado. O elimina aquellas actividades que le quitan el tiempo que necesita para hacer los deberes con calma en casa. Analiza detenidamente qué necesitan hacer después de acabar las clases y tómate en serio sus propuestas. Recuerda que también deben tener tiempo para estudiar, jugar, desconectar e incluso aburrirse.

Gastos en el hogar

La crisis económica está obligando a muchos padres a reducir los gastos; es importante involucrar a los hijos. Hay que intentar que nuestros hijos no sufran por esta causa pero es inaceptable que no estén al corriente de lo que supone mantener la economía familiar y que no colaboren con ella. Habla claro de lo que es un capricho y una necesidad, de lo que se puede ganar haciendo trabajos extras, de lo que se puede esperar como premio y no como exigencia, de lo que implica “seguir la moda”, de cómo colaborar ahorrando agua, luz, etc. Explícales lo que esperas de ellos y, con los más mayores, establece una clara política de “lo que hasta aquí compro yo y a partir de aquí tú.

Salidas de los adolescentes

Seguro que has derramado más de una lágrima por este tema. Intenta que ese caos del año pasado no se repita. Hazte el propósito de mejorar la comunicación con tus hijos adolescentes. Establece las normas de salida, siempre negociando con tu hijo pero sin ceder en los puntos importantes: horarios, medio de trasporte para volver a casa, horas de sueño mínimas, resultados académicos necesarios para disfrutar de las salidas, etc.

Tiempo libre de los padres

¿No es cierto que el año pasado te sentiste “asfixiado” en algunos momentos? Este año no debe volver a repetirse esa sensación de angustia. Resérvate un tiempo de intimidad, ya sea al día o a la semana, y haz que lo respeten los demás miembros de la familia. Quizás puedes hacer gimnasia cuando ellos están haciendo natación o puedes conseguir que el hijo de tu vecino te haga de canguro a un precio módico durante dos horas a la semana para charlar con un amigo o sencillamente para leer el periódico. Es importante que te mimes un poco para poder mantenerte equilibrado.

La misión familiar

Aunque no lo creas, un lema familiar es muy importante. Es como la bandera de la familia, el “todos para uno y uno para todos”: concentra esfuerzos y hace equipo. El inicio del curso escolar es el momento de buscar un lema para la familia. Un ejemplo: “En esta familia nunca nos quejamos; describimos el problema y buscamos soluciones”. Busca el que mejor se adapte a tu familia.

Posteriormente a esta reunión, debes hacer lo mismo con tu pareja, a solas, para concretar puntos y valorar aspectos que tan solo os incumben a vosotros y a vuestro proyecto educativo.

 

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos.com

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